El día a día de un vendedor de raspados

No importando el clima, Johnson Bedford desde hace 13 años se dedica a vender raspados cada fin de semana en el centro recreativo Laguna de Xiloá, Johnson cree que por ahora, pese al COVID-19 no sería bueno una cuarentena, pues son miles de trabajadores por cuenta propia que a diario salen a ganar el sustento para sus familias.
«Es algo que no se podría hacer porque hay mucha gente que recurrimos a este medio de trabajo, así que cuánta gente quedaría sin trabajar y cuántas familias aguantando hambre» afirmó Bedford.
Al día, Johnson, puede vender de 800 a mil 500 córdobas, suficiente para mantener a su familia, aseguró.
Él ofrece raspados de leche y piña, y al momento de despachar mantiene medidas higiénicas para evitar algún tipo de contagio.
«Todas las medidas necesarias, ponerse bolsas en las manos si no hay guantes y cambiarlas constantemente, tapar la boca para no pasar ninguna enfermedad y lavarse las manos a cada rato» concluyó.
Johnson Bedford camina más de 12 kilómetros al día anunciando en diferentes barrios de Managua, sus deliciosos raspados.

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